12 ago. 2012

Los obeliscos de Roma


Hace unos días que terminé con la serie de "Roma en 4 días" y me quedé con ganas de hablar sobre los obeliscos de la ciudad. Que ya adelanto que son 13 ni más ni menos. Pero claro, resulta que pese a que nos lo parezcan, no todos son originales traídos desde Egipto. Esos son exactamente ocho mientras que los restantes cinco, son copias realizadas en época romana, vamos, que también tienen su montón de siglos a la espalda. 


Los obeliscos fueron una ambicionada presa para los conquistadores de Egipto, pero es la ciudad de Roma la que más tiene. Originalmente los romanos eran dados a ponerlos en las spinas de los circos (el eje de simetría de los hipódromos). Posteriormente con la caída del imperio, los obeliscos también cayeron e incluso se enterraron, pues ponte tú a mover aquello. Pero fue el Papa Sixto V quien los fue recuperando y encontrando de nuevo en el siglo XVI y tuvo la brillante idea de cristianizarlos poniéndoles una orbe y cruz de bronce u oro en la parte superior y plantarlos frente a las mayores basílicas de la ciudad, en los finales de las avenidas para guiar a los peregrinos en su camino.



Los obeliscos originales egipcios son:


Lateranense: es del reinado de Tutmosis IV (porque se habla de él en los jeroglíficos) y es el más antiguo y alto de todos los obeliscos que se conservan en pie en el mundo. Viene desde Karnak hasta el Circo Máximo y de allí al lateral de la Catedral de San Juan de Letrán.
32.18m / 455 toneladas

Vaticano: Calígula ordenó llevar este obelisco a Roma para colocarlo en el centro del Circo de Nerón, donde muchos cristianos, incluido San Pedro, encontraron la muerte y esa es la razón por la cual se encuentra aún allí, en memoria de los martirios. Para volverlo a levantar se necesitaron 150 caballos, 900 hombres y 47 poleas. Por orden de Sixto V, en el levantamiento del obelisco nadie podía hablar bajo pena de muerte, pero un marino llamado Bresca grito "acqua alle funi" ( mojar las cuerdas ) lo que hizo salvar al obelisco. 
25.37m / 331 toneladas
Flaminio: proviene de Karnak, levantado por Ramsés II. Llevado a Roma en el año 10 a.C. se colocó en un principio en el centro del Circo Máximo. Posteriormente el famoso Sixto V lo mandó recomponer porque fue encontrado en 3 partes y fue colocado en el centro de la Piazza del Popolo.
23.30m / 235 toneladas
Solare: viene desde Heliópolis. Augusto lo llevó a Roma en 10 a. C. con el obelisco Flaminio para formar un reloj de sol en el Campo de Marte. Encontrado en el siglo XVI pero vuelto a enterrar. Redescubierto y erigido por el papa Pío VI en frente del Palazzo Montecitorio, lo que es hoy el Parlamenteo Italiano.

Macuteo: era uno de una pareja en el Templo de Ra en Heliópolis y pertenece al reinado de Ramsés II. Trasladado en Roma al templo de Isis, en el s. XVIII Clemente XI lo llevó a su actual ubicación frente al Panteón. Es uno de los más pequeños.
6.34m
Minerveo: originalmente uno de un par que provenían de Sais. Diocleciano lo llevó a Roma para el cercano templo de Isis. Erigido por el papa Alejandro VII sobre una base de elefante por Bernini, se encuentra detrás del Panteón, frente a la iglesia de Santa María Sopra Minerva. Es uno de los que más me llaman la atención, simplemente por la base del elefante.
5.47m
Dogali: originariamente uno de un par de Heliópolis, el otro está hoy en los jardines de Boboli en Florencia. Trasladado al Templo de Isis en Roma. Actualmente conmemora la batalla de Dogali.
9.25m
Matteiano: en principio uno de un par en el templo de Ra en Heliópolis, el otro es el Macuteo que retiene mucho de su altura original. Estuvo mucho tiempo en la plaza del Capitolio hasta que cayó y permaneció como escalón delante de la iglesia de Santa Maria en Aracoeli y posteriormente se lo llevaron a Villa Celimontana después de que Miguel Ángel rediseñara la plaza a finales del siglo XVI.

Hasta aquí los originales. Ahora vienen las copias de época romana.

Agonalis:  Domiciano ordenó su talla y extracción de las canteras de Asuan y su erección delante del templo del Iseo que había hecho construir en los Campos de Marte. En los textos jeroglíficos  grabados  en sus cuatro caras se hizo nombrar con los títulos de los faraones. Bajo el  pontificado  de  Inocencio  X en 1651 se encargo a Bernini su restauración y erección en la plaza de Navona, donde se encuentra actualmente.
17.60m
Quirinal Esquilino: pareja de obeliscos gemelos, fueron  descubiertos en el s. XVI en las ruinas del Mausoleo de  Augusto. Desenterrados por el Papa Sixto V, quien los colocó juntos, hasta que 200 años después el Papa Pio VI, moviera uno frente al palacio presidencial en la plaza del Quirinale (actual residencia del primer ministro italiano, flanqueado por  dos enormes estatuas romanas de Castor y Polux, hijos gemelos de  Jupiter  y caballos procedentes de las Termas de Constantino. Mientras el otro fue a parar a la plaza del Esquilino, frente a la basílica de Santa María la Mayor.
Quirinale 14.64m / 43 toneladas
Esquilino 14.64m / 43 toneladas
Salustiano: es una copia aureliana, aunque de menor tamaño, del obelisco Flaminio de Ramsés II en la Piazza del Popolo. Clemente XII lo hizo transportar cerca de la Scala Santa con la intención, no cumplida, de levantarlo en Letrán. Pío VI le ordenó eregirlo en su localización actual, delante de la iglesia de la Trinidad del Monte,  en lo alto de la escalinata de plaza España.
14.10m
Pinciano: encargado por Adriano y erigido en Tívoli para la tumba de Antínoo. Trasladado a Roma posteriormente para decorar la spina del Circo Variano. Encontrado en el siglo XVI cerca de Porta Maggiore. Trasladado al Palacio Barberini, luego al Vaticano por el papa Clemente XIV y finalmente erigido en la colina Pinciana por el papa Pío VII. Es casi el más viajero.
Y estos son todos los obeliscos que alberga la capital italiana. La verdad es un elemento decorativo sencillo pero que ha permanecido como monumento significativo a lo largo de todas las épocas, pues no sólo reutilizando los existentes como hemos visto sino construyendo nuevos, incluso en los recientes siglos XIX y XX, como pueden ser el de Washington, Buenos Aires, Plaza de Francia en Caracas... o incluso en Zaragoza, en 1990 se levantó uno de hormigón y mármol de Marquina de 35m de altura en Plaza de Europa.




1 comentario:

eshijar dijo...

Muy bueno Anacruso, te lo has currado.