23 jul. 2012

Roma en 4 días (Primera parte)

Estos días voy a hacer una pequeña guía para saber qué ver, qué no perderse o qué hay que tener en cuenta a la hora de viajar a Roma. En posteriores días haré otra similar sobre Florencia. Ambas ciudades las he visitado varias veces y creo que las conozco bien como para poder opinar y recomendar.

Lo primero de todo hay que saber que pese a que Roma (su centro histórico) no es excesivamente grande, hay que planificar las zonas a visitar favoreciendo la proximidad de los monumentos, pues si no, callejeas sin sentido y no se aprovecha tanto el tiempo.

La semana pasada estuve por allí y voy a hacer un resumen de nuestros pasos, o al menos, de lo que en un principio programé. Ya se sabe que al final los planes se modifican, con mucho gusto, pues ir con un trayecto cerrado a veces también es demasiado mecánico y no hay que olvidar que estamos de vacaciones.

La importancia de un hotel céntrico es vital, pues te permite prescindir de todo transporte público. En Roma tienes oferta por todos sitios. Lo más rápido y a veces económico es utilizar las páginas web tipo booking.com donde puedes acotar la búsqueda por precio, número de huéspedes, etc. Aviso que en temporada alta, es imposible encontrar algo céntrico, digno, con baño privado y desayuno incluido por menos de 25€ por persona y noche. Los hoteles en Roma y por ese precio suelen ser de una o dos estrellas como mucho y hay que pensar que en España correspondería a un buen hostal, es decir, uno o varios pisos particulares convertidos en hostal. Allí siempre están casi al 100% de ocupación y ni se plantean remodelar las instalaciones, pues pierden mucho dinero. 

Para un primer día en Roma yo empezaría por lo que no es Roma, es decir, el Vaticano. Los Museos Vaticanos son de los mejores y más completos del mundo. Posee colecciones egipcias, etruscas, griegas, romanas... Aunque no seas un amante del arte, en ellos pasas varias horas casi sin enterarte. Eso sí, para no pasar tanto tiempo haciendo cola como visitando los museos, es imprescindible llevar comprada desde España la entrada (16€) a través de su web, pues te ahorras las dos horas de cola, pero eso sí, la gestión cuesta 4€ por entrada, que ya les vale (aunque es el único gasto museístico que haremos hoy). 

Efectivamente, se visita la Capilla Sixtina
La Escuela de Atenas
Impresionantes rampas de salida de los Museos
La cúpula de la basílica siempre está presente
Saliendo de los Museos Vaticanos, recorremos el lienzo de la muralla y llegamos hasta la Plaza de San pedro donde encontramos la cola para entrar a la Basílica. El control de los arcos de seguridad va rápido y pocos minutos se puede acceder. El interior es inmenso y simplemente hacer mención de la escultura de Miguel Ángel "La Piedad", su enorme baldaquino y varias sorpresas que te puedes ir encontrando como por ejemplo, el cuerpo "incorrupto" del Papa Juan XXIII en una de las capillas laterales.
La Piedad de Miguel Ángel
Enorme baldaquino 
Plaza
Seguro que se ha hecho la hora de comer y para hacerlo de forma barata tan sólo debemos atravesar la via della Conciliazione, que es la que une el Vaticano con Roma y cruzar el Tíber para encontrar callejeando un poco cualquier establecimiento de pizza al taglio (al corte). 

Para continuar, me acercaría al río Tíber y seguiría por el andador el curso del agua hasta llegar a la Sinagoga, situada en lo que fue el Guetto Judío. La Sinagoga es vecina de uno de los conjuntos monumentales que quizás pase más desapercibido en Roma: el pórtico de Octavia (hermana del emperador Augusto) y los restos del templo de Apolo Médico, vecinos a su vez del Teatro Marcelo.

Pórtico de Octavia. En tiempos del Guetto fue lonja de pescado.
Templo de Apolo Médico
Teatro Marcelo
Seguimos callejeando por el guetto hasta llegar a Corso Vittorio Emanuele II donde nos encontramos el emplazamiento de 4 antiguos templos, uno de ellos circular y el Teatro Pompeio. En dicho teatro se reunía el senado en época de Julio César mientras se construía la Curia Iula. Y fue en ese mismo lugar, el teatro con nombre de su viejo enemigo donde los senadores apuñalaron al dictador dando comienzo la época imperial romana.

Templo circular
Cerca de aquí tenemos la Piazza Navona, una de mis favoritas. Ocupa el lugar del antiguo estadio de Domiciano (en la parte norte, detrás de los edificios pueden verse parte de los cimientos y arcos del estadio), de ahí su forma alargada. Es una plaza muy abierta, llena de luz, de vida y arte, no en vano allí se instalan gran cantidad de artistas pintores vendiendo sus obras y ofreciéndose para hacer retratos. 

El conjunto consta de 3 fuentes: dos en los extremos que son Neptuno y la fuente del Moro, y la central que es la más impresionante, llamada de los 4 ríos (Nilo, Ganges, Danubio y Río de la Plata), los más importantes conocidos hasta la época. Esta última soporta un obelisco copia hecha en época romana de los egipcios existentes en otras partes de la ciudad. Un dato curioso es que la fuente hecha por Bernini está frente a una iglesia obra de Borromini, grandes competidores barrocos. Tanto es así que uno de los gigantes de la fuente ideada por Bernini parece retroceder atemorizado ante un derrumbamiento inminente de la fachada de la iglesia. Son datos sutiles que nos demuestran que el arte nos habla.
Fuente del Moro
Fuente de Neptuno
Fuente de los cuatro ríos
Gigante estremecido porque se le viene encima la fachada de la iglesia
Caminando a pocos minutos llegamos a mi edificio favorito: el Panteón. El único edificio que nos ha llegado a la actualidad casi como era en época romana. Siempre había existido allí un templo, pero fue el emperador Adriano (sucesor e hijo adoptivo de Trajano) quien decidió levantar el anterior templo destruido en un terremoto. El diseño actual pertenece al propio emperador, que mandó suicidarse al arquitecto más reconocido de la época Apolodoro de Damasco porque éste se había burlado del diseño y su inviabilidad diciendole en público: "tú vete a diseñar tus calabazas" refiriéndose a las cúpulas que tanto gustaban a Adriano. El proyecto se llevó a cabo y aún hoy en día sigue siendo la cúpula más grande de Roma con 43.44m de diámetro superando en 2m a la de San Pedro. Se pueden contar muchas historias, curiosidades y anécdotas del Panteón, por algo lleva allí 1900 años, pero lo mejor es verlo.
Cúpula y óculo central de 9m de diámetro
Interior
Pórtico de entrada
Capitel del pórtico
Vista lateral. El pórtico es 3m más bajo de lo que le correspondería. Las columnas debieron ser de 15m pero al final tuvieron que ser de 12m. Hay muchas especulaciones sobre dónde acabaron las columnas de 15m.

Seguimos nuestra caminata de plaza en plaza pasando por la iglesia de San Ignacio de Loyola donde nos encontramos un trampantojo fabuloso, pues la iglesia se construyó sin cúpula por las quejas de un convento vecino que decía que se quedarían sin vistas. Así el artista tuvo que ingeniárselas y hacer con perspectiva sobre un techo plano lo que desde abajo hoy en día parece una cúpula al uso. En una plaza cercana nos encontramos con los restos del templo de Adriano adosado a un moderno edificio. A un minuto de allí está la Plaza Colonna con la columna conmemorativa de las campañas de Marco Aurelio contra los germanos.

Bóveda de San Ignacio
Templo de Adriano
Columna de Marco Aurelio
Y por fin, llegamos a una de las plazas con fuente más conocidas de Roma. Efectivamente, la Fontana di Trevi. Situada en el final del Aqua Virgo, uno de los antiguos acueductos romanos que abastecían la ciudad (era común que allí donde terminaba un acueducto se construyese una gran fuente a modo de fachada de edificio). Es grandiosa y no puedes imaginar su tamaño hasta que no te encuentras frente a ella. Una maravilla.
Fontana di Trevi
Detalle
Y hasta aquí el primer día. Para cenar, una agradable trattoría y si el cuerpo aún aguanta, es muy recomendable visitar estas plazas de noche, pues cambian totalmente en cuanto a luces e impresiones.

2 comentarios:

eshijar dijo...

Muy bueno Cristian.

Xabi Otero dijo...

Un largo recorrido pero muy interesante. Me quedo con los museos vaticanos, el panteón y Piazza Navona, aunque los demás sitios también emanan un gran encanto...