23 may. 2012

Wert-güenza

Don José Ignacio Wert meditando una nueva estupidez
Cada día que leo las ediciones digitales de los periódicos me asombro más sobre la cara dura y la ignorancia de en quienes está nuestro futuro inmediato.

Leo y veo (es lo bueno de las ediciones digitales) que el Ministro de Cultura opina que las familias que no tienen para pagar las matrículas de sus hijos es porque se lo gastan en otras cosas. Que habría que priorizar. Me parece que se olvida de que su Gobierno ha priorizado el gasto en defensa frente al de sanidad y educación, siendo éste último la mitad de lo destinado a armamento. Por la misma regla de tres, deberíamos ahorrar para comprarnos una pistola en vez de libros.

¿Sabe este señor que países como Islandia, Panamá o Costa Rica hace tiempo que no tienen Fuerzas Armadas? ¿Que en caso de necesitarlo, es su cuerpo de policía bien entrenado quien resolvería los conflictos?

Pero este no es el caso del que quiero hablar. Volviendo al incremento de las tasas académicas, parece que el ministro vive en un mundo paralelo del que nunca ha salido ni para hacer una visita o para conocer lo que se mueve más allá de el suyo, cosa que como ministro le desprestigia. ¿Qué capacidad de inversión educativa puede tener una familia que saca a los abuelos de las residencias, se los lleva a sus casas para así poder comer todos con su pensión de 500€? Y como estos casos muchos más. Por supuesto que habrá personas que como dice, no priorizan, pero sabemos que no son ni mucho menos mayoría porque las cosas no están como para tontear, por muchas tonterías que diga el señor ministro.

Y no contento con esto, respecto a la subida de ratio por aula suelta: "hay que tener en cuenta que además de aprender, los  niños en la escuela socializan, se comunican con otros niños, tienen experiencias formativas distintas que son muy difíciles si el número es muy escaso".

Vamos a ver por dónde atajo esta excusa barata que roza la estupidez. La socialización a la que se refiere se puede dar perfectamente en el recreo o en el parque. No le debieron decir que en clase había que estar callado y atento, pobre. No tiene nada que ver una clase de 25 niños y niñas de los de ahora que con una de 30 de cuando yo estudiaba, pero ¡nada nada!. Y sin pensar que las aulas ya están adaptadas para esos 25, a lo sumo 26. 

Ahora pongo un caso que puede darse perfectamente el curso que viene en cualquier centro. Entran a 1º de E.P. 30 niños y niñas entre los cuales tenemos un hiperactivo medicado (y uno en una clase me parece poco al ritmo que va esta "patología"), uno con principio de autismo, un asperger, 2 o 3 con problemas de lectura (véanse dislalias, dislexias, simple retraso...) y cómo no, varios extranjeros que todavía están aprendiendo el idioma, si no es que llegaron anteayer a España, sin saber qué edad tiene ni la manera de comunicarte con él satisfactoriamente. Me vais a llamar exagerado pero... sólo hay que pasarse por unos cuantos coles y alucinar con el percal. 

Pues bien, como por ley estos niños tienen derecho (y que conste que no lo veo ni bien ni mal, que esto me daría para otro escrito) a estar en clase con los niños y niñas normalizados,  lo más fácil y rápido (y si los padres lo permiten, apuntadlo para otro escrito) es llamar al equipo de pedagogía terapéutica (PT), a los apoyos y hasta a la Virgen del Pilar si hace falta para que te ayuden y saquen a estos niños varias horas a la semana y reciban apoyo educativo que les haga llegar a ponerse al nivel de los demás. ¿Cuál es la realidad? Que sólo en ciertos casos de problemas de lenguaje van a conseguir llegar a esa normalización. ¿Cuál VA A SER la realidad? Que no hay interinos, pues no hay apoyos. Que no hay apoyos, pues el profe se tiene que repartir. Que somos más, pues tocamos a menos profe por alumno. Que tocamos a menos, pues no avanzamos. Que no avanzamos, el sistema de desploma. 


Solución lógica futura: veo abiertos de nuevo los coles de educación especial.
Solución presumible futura: llamar a la Virgen del pilar. 

5 comentarios:

Li dijo...

No sé qué es mejor, si callarse las cosas a lo somarda o soltar estas perlas por la boca. Vaya ministro de MIERDA. Gracias por informarnos de todas estas cosas, has recapitulado estupendamente, te pongo un 9 (un 10 no que es demasiao :P)

Xabi Otero dijo...

Realmente lamentable la excusa que este señor ha dado para justificar sus medidas de recorte... Yo no sé cómo un ministro de educación puede hacer este tipo de comentarios.

20 alumnos es una cantidad más que razonable para que puedan socializarse. Como bien dices, la socialización no se da precisamente en el aula, que también, pero en una menor medida en comparación con los momentos de tiempo libre.

Está claro que no sabe lo duro que es el trabajo de profesor... lo difícil que es llevar una clase de 30 alumnos, y más aún con la gran cantidad de estudiantes con necesidades especiales que, tal como comentas, son más abundantes (quizás porque se detecta el problema y no se justifica como vagancia).

Si nosotros nos hemos quejado sobre la calidad de nuestra educación, ¿cómo será la de las generaciones venideras?

Mientras tanto, se le quita dinero a la educación pública para dárselo a las concertadas. ¡Bravo!

Arturo Capdesolà dijo...

¿Y qué se puede priorizar cuando hay más de un 20% de paro?
¿O cuando se es (con suerte) mileurita?

Susana dijo...

Lo de este señor es una vergüenza como la copa de un pino.
De todos modos, 2 puntualizaciones (me vas a perdonar, pero con "de lo mío":
1.- Coles de Educación Especial sigue habiendo (te lo dice una que se dejó la piel hace dos años en uno).
2.- Ya no hace falta pedir permiso a las familias para que sus hijos sean valorados por el EOEP ni atendidos por el/la PT. Tan sólo hay que informarles, pero da lo mismo que ellos no estén de acuerdo con esa atención.

Abrazotes.

Anacruso dijo...

Gracias Susana por las puntualizaciones. Coles de educación especial ya sabía que había pero no hay tantos como antaño, cuando en vez de inclusión se llevaba la integración. Sin ir más lejos, el de la purísima que es de niños sordos...

Menos mal que ya no es necesario el consentimiento de los padres. Pues es otro entorpecimiento ese que los padres no acepten que su hijo necesita apoyo especial. No sé qué pretenden conseguir.

:)