3 may. 2012

El grito - Edvard Much

Ayer se subastó una de las cuatro versiones que efectuó el artista Edvard Munch del cuadro "el grito". En la versión subastada, el propio autor escribió en el marco un pequeño poema que decía lo siguiente:

Paseaba por un sendero con dos amigos el sol se puso,
de repente el cielo se tiñó de rojo sangre,
me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio. 
Sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad, 
mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad. 
Sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.
En la obra, Munch reflejó esa angustia con una fuerza sobrecogedora, quería reflejar con su trabajo la última etapa de las cosas, que es precisamente la angustia, el dolor que se produce cuando uno se detiene y percibe lo que hay a su alrededor. Cómo todo se desmorona ante una parte de la condición humana que siempre vence a la otra. 

Angustiado siempre por la muerte, la desesperación y la enfermedad, Much reflejó en su trabajo lo que su propio título indica: un grito que nace cuando uno se detiene, cuando uno conoce y se da cuenta. Para él el arte es el corazón de la sangre, para él, las personas sienten aman y sufren. En el nosotros está el querer huir o no del sufrimiento. La primera opción es habitual y la segunda es la que provoca gritar. La primera es mentirse y la segunda es decirse la verdad. 

Con el paso de los decenios y tras haber sido recibida con desdén por el público y la crítica, su obra es hoy uno de los grandes iconos del s. XX y seguramente no se utiliza con el significado que él mismo quiso darle. Se recurre a su imagen para ver cómo pueden ser los horrores provocados por el hombre. Para algunos, el cuadro se ha descontextualizado pero seguramente él estaría satisfecho pese a todo porque sólo hay una forma de dolor aunque se manifieste en diferentes contextos. 

Ayer se subastó por 91 millones de euros. Una auténtica barbaridad para estos tiempos en los que pagar eso por una obra de arte es insultante, le daría asco al propio Munch. Ya es cuestionable que el arte sea un producto con el que se pueda especular y sin lugar a dudas, quien lo haya adquirido será uno de los que provocaría en él una sensación que quiso reflejar en el cuadro: angustia, una sensación ante la que sin duda, gritaría.

2 comentarios:

Xabi Otero dijo...

Muy interesante la historia. Sin duda, un gran hito en la historia del arte.

Me quedo con la frase: "Para algunos, el cuadro se ha descontextualizado pero seguramente él estaría satisfecho pese a todo porque sólo hay una forma de dolor aunque se manifieste en diferentes contextos. "

Natalia Pérez Monge dijo...

vivita mi blog Arte y depresión y lee lo de munch