8 feb. 2011

Joaquín Costa

Hoy se ha cumplido el centenario de la muerte de uno los aragoneses más importantes y menos publicitados de nuestra era: Joaquín Costa. 

En sus pensamientos político-económicos, Costa quiere que España sea rica para todos antes de pensar en repartir la miseria común. Pretende una europeización, esto es, la transformación del espacio físico económico de España: repoblación forestal, canales y pantanos, regadíos; en suma, revolución de la agricultura y de toda la producción. Además de un volcado de los presupuestos en educación e investigación científica. Abaratar el pan y la carte aumentado la productividad, favoreciendo el crédito agrícola y crear huertos comunales para aquellos que trabajaban la tierra sin tenerla en propiedad. Crear un seguro social y cajas de retiro...

La influencia de Costa fue profunda, y es reconocida por muchos pensadores del 98, de todo el arco político: Menéndez y Pelayo, Unamuno y Ortega y Gasset.

Y es que estudiando un poco su vida y pensamientos te das cuenta de que el ser humano lleva toda la vida pidiendo y luchando por lo mismo. Creo que hacen falta más personas como Joaquín Costa en nuestros días.

Como dato curioso, a su muerte se trató de llevar el cuerpo al panteón de personajes ilustres en Madrid. Sin embargo, el día que se cargó el tren destino a la capital con el cuerpo, miles de zaragozanos se echaron a las vías e impidieron que partiera, pues alguien tan suyo e importante tenía que descansar en su tierra. Así que se le enterró en el cementerio de Torrero en Zaragoza, pero eso sí, fuera del muro, pues Costa era un ateo declarado y por ello no le dejaban ser enterrado dentro del camposanto. Con las posteriores ampliaciones del cementerio quedó dentro del mismo, tanto, que parece que todo el complejo ronde entorno a su tumba, una réplica del Partenón ateniense sobre una colina artificial.

3 comentarios:

Xabi Otero dijo...

Qué bonita escena cuando todo un pueblo lucha por la conservación de lo que es suyo...

Anacruso dijo...

Pues sí, una práctica muy común antaño pero que se ha perdido en la actualidad. Quizás porque hoy en día nos sentimos "cómodos" en nuestro sofá viendo que en otros sitios están peor.

Es muy triste. Nos estamos deshumanizando. Un día tendré que escribir sobre esto.

Susana dijo...

Como bien decís, antes la gente luchaba por aquello en lo que creía. Ahora se hace desde la comodidad de casa, vía internet (y la mayoría de las veces, ni eso).

Un abrazo.