1 ene. 2010

Somalia - Piratería


Últimamente sólo se habla de Somalia por los episodios de piratería que se están produciendo, pero la realidad es que este país pasa por una situación que nos hace comprender por qué se producen estos hechos.

Para comenzar, unos datos del país: al igual que todos los países de África, Somalia se vio sometida al colonialismo y pillaje de las grandes potencias. En este caso fue territorio de Reino Unido e Italia. En 1960, con la independencia, las nada claras fronteras del país hicieron que la convivencia con sus vecinos no fuera nada fácil (varias guerras donde la más importante fue con Etiopía, durando 11 años).
En 1991 el país se desmembró tras el derrocamiento de su presidente por la oposición, lo que desató un enfrentamiento civil entre facciones. Desde entonces el país está descuartizado en 12 regiones y si ya estaba sumido en la pobreza, desde ese instante esa palabra se convirtió en una utopía, porque pobreza es una meta entre las miserias del país. Nadie sabe tampoco cuánta gente ha muerto desde entonces, decenas de miles se cuenta.
Sólo sabemos algo seguro: occidente no mira hacia Somalia salvo para denunciar la presencia de elementos islamistas y en los últimos tiempos para hablar de piratería.
Otros datos para situarnos en contexto: en Somalia uno es anciano a los 35 años. En el 2000 la mortalidad infantil era de 126 niños por cada 1.000 nacidos y 5 años más tarde ya era de 225!! Hay un médico por cada 25.000 habitantes. Un somalí ingresa 30 euros al mes mientras que la deuda exterior por habitante es de 25 euros al mes. Este es el país del que el mayor problema para nosotros es la piratería. Alucinante, no?.
Ahora miramos al mar, al Índico con sus casi 4.000km de costa somalí. Costa que se vio brutalmente afectada en el 2004 por el oleaje de aquel tsunami que todos recordamos. Hubo cientos de muertos, pero además tuvo otras consecuencias que la ONU advirtió pero que los países hicieron oídos sordos: hasta la costa norte del país llegaron miles de bidones que reventaron allí fruto del oleaje. Se trataba de basura radiactiva. Se averiguó que a principio del los 90, cuando el país se desmembraba, las costas de Somalia habían sido utilizadas por las grandes potencias (EEUU, Reino Unido, Francia… y también España) para deshacerse de desechos radiactivos de uranio así como de metales pesados. Ya ha habido cientos de muertos como consecuencia de la radiactividad liberada.

Antiguamente gran parte de los alimentos somalíes procedía del mar, pesca de bajura artesanal, pues el dinero no daba para mayores barcos. Sin embargo, los hechos nombrados antes han provocado la migración de especies mar adentro haciendo que la pesca, una de las fuentes de riqueza de los ciudadanos desapareciera por completo.

El informe 436 de 2007 de Naciones Unidas alerta de la depredación sistemática e ilegal de la zona marítima exclusiva que corresponde a Somalia pero nadie hace caso. También por culpa de la desmembración del país la guardia costera desapareció convirtiendo la zona en libre de vigilancia estatal. Todo empieza a encajar.

En este contexto nace el fenómeno de la piratería. De hecho, los propios piratas se han nombrado a sí mismos guardacostas voluntarios de Somalia y cuentan con el 70% de apoyo entre la población del país. ¡Nos estamos llevando los únicos alimentos de que disponen para salir de la hambruna! Pesca a la que ellos no pueden acceder por culpa de la pobreza galopante e inmensa deuda externa. Es la piratería entonces una consecuencia de otros problemas diferentes a los que nos han hecho creer.
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1 comentario:

Xabi Otero dijo...

Me ha encantado este artículo. Sin duda, estaba claro que la piratería de Somalia se debía a algún motivo diferente del que nos mencionaban, pero no pensaba que fuera hasta tal punto.

Yo tenía entendido que la economía somalí dependía de la pesca y que cuando atracaron el barco español, lo hicieron porque los españoles fueron a pescar en su zona delimitada de pesca. Visto desde esta perspectiva, los piratas no son tan malos como los pintan, simplemente es la única salida que tienen para conseguir lo que hablando no han conseguido.

Sin embargo, sabemos de sobra que quien tiene más medios, tiene el poder. Por tanto, quien tiene la facultad de controlar los medios de comunicación, tiene el poder de seleccionar qué información trasmitir y cuál no. De esta manera, se consigue el apoyo de la sociedad hacia las iniciativas gubernamentales. A fin de cuentas las voces de los somalíes nunca van a llegar a ser escuchadas, por lo que la sociedad nunca llegará a saber la razón de sus acciones.

Y así ocurre con otras tantas cosas.